Programa de clientes frecuentes
Sellos o puntos en el teléfono del cliente, sin tarjeta de cartón, y un mensaje cuando lleva tiempo sin volver.
Tus vendedores arman cotizaciones de varios renglones con tus precios y existencias, y el cliente las recibe en PDF con tu marca.
Funciona en los teléfonos, tabletas o computadoras que ya usa tu negocio. No vendemos ni instalamos equipos.
A cotizar
Depende de tu negocio y del alcance: va cerrado en la propuesta.
Revisamos una cotización tuya de las de siempre: renglones, descuentos, ITBMS y quién la aprueba.
Pasamos tus productos con precio y existencias al cotizador, desde tu sistema o desde tu Excel.
El vendedor busca los productos, pone cantidades y descuentos, y la cotización pasa por quien aprueba antes de salir.
Sale en PDF con tu logo y queda en el historial del cliente, para encontrarla cuando vuelva a llamar.
Un caso imaginario: una ferretería de Santiago con tres vendedores que cotizan a contratistas por WhatsApp. Cada vendedor arma la cotización con las existencias del día, el encargado aprueba los descuentos grandes y el contratista recibe el PDF con el logo de la ferretería.
Si tu sistema deja sacar los datos, sí, y las existencias se ven al día. Si no, el catálogo se mantiene en el cotizador. Lo vemos en la primera conversación.
Sí. El vendedor la puede armar en la visita al cliente.
Sí, por renglón, con la tasa que le toca a cada producto.
Sellos o puntos en el teléfono del cliente, sin tarjeta de cartón, y un mensaje cuando lleva tiempo sin volver.
La recepción agenda la cita y el sistema le escribe al paciente 2 días o 1 día antes; si no contesta, le vuelve a escribir hasta que confirme o cancele.
El televisor o la pantalla que ya tienes en la sala de espera llama al siguiente paciente por su turno, sin gritar nombres.
Casi todo lo hacemos a la medida. Cuéntanos cómo trabaja tu negocio y lo ajustamos.